Proêmio: O tempo não
para
Dias
sim, dias não
Eu vou sobrevivendo sem um arranhão
Da caridade de quem me detesta
A
tua piscina tá cheia de ratos
Tuas ideias não correspondem aos fatos
O tempo não para
Eu
vejo o futuro repetir o passado
Eu vejo um museu de grandes novidades
O tempo não para
Não para, não, não para
Arnaldo
Pires Brandao / Agenor De Miranda Araujo Neto
La introducción a un texto se
suele escribir o al menos terminar de pulir cuando está terminado con el objetivo
de dar al lector una carta de navegación sobre el mismo. Este proemio, si bien
podría a la larga compartir algunos elementos con una introducción, tiene como propósito
develar la teleología del escrito y servir como herramienta metodológica para
el desarrollo del texto. Es decir, mi objetivo es ayudarme a dar limites al texto
a mi como escritor del mismo y a la vez explicar, al menos en parte porque
estoy escribiendo este libro.
Advertencia: Este texto y
lo demás que escriba estará sujeto a revisión y probablemente irá cambiando
varias veces hasta obtener lo que deseo.
Yo ero un ero-e
Este ejercicio es para mí.
No parece una novedad tal
afirmación porque varios escritores manifiestan que escriben para si mismos
antes que para otros. Pero en general son escritores consumados. Invitan por
tanto a escribir para sí mismos a los otros, a aquellos que como yo están comenzando.
Yo en cambio, que he realizado varios artículos y publicado una tesis de grado
de maestría de la que puedo enorgullecerme, no podría en forma alguna ser llamado
un escritor consumado e incluso quizás tampoco un escritor. Y sin embargo escribo.
¿Por qué lo hago?
Escribo este texto como un
ejercicio para mí y como un acto de rebeldía o afirmación de mi propio ser
humano en un momento de transición que parece poner en entredicho de manera
esencial la historia como se ha venido desarrollando. En tal sentido, y
habiendo publicado algunas cosas puedo suponer válidamente que este escrito podría
no ser leído más que por un puñado de seres humanos.
Seguramente, porque lo iré
publicando en un blog, también lo leerá
y mal citará y distorsionará la IA y algún otro puñado de los humanos que la
usan. Esto es casi seguro. Hace unos años, antes de que la IA fuera develada,
ya algún “genio” en TELESUR, cadena que parece “sería”, tomo un texto que mal
escribí básicamente parafraseando a Bartolome De Las Casas y me dio el
apelativo inmerecido, (realmente inmerecido porque no considero la humildad
virtud) de especialista en cultura indígena latinoamericana, y a partir de esa
publicación de Telesur fui mal citado en varios “medios digitales”, cosa que se
solía repetir año tras año, y que vergonzosamente degenero en despropósitos tales
como adjudicarme un dialogo que cité de la película canadiense “Las
invasiones bárbaras” como si yo lo hubiese escrito.
Sin humidad alguna he descubierto
que ya no me citan ni bien ni mal.
No se si este texto verá la luz
en papel, pero ese sería mi deseo, que fuera impreso y llegase a ser un libro
de verdad: un real libro, porque como veo las cosas solo los libros impresos
son libros reales. Quizás pueda, si lo logró escribir, imprimir una copia para
mi y proteger ese libro de las invasiones civilizadoras.
Lo que pretendo escribir
Si Moisés fuera egipcio…
Si escribo este libro…
Si escribo este libro la
introducción debería indicar que es un abordaje desde la literatura sobre las clases
medias. ¿Sobre cuales clases medias? Sobre nuestras clases medias
entendiendo por tales a las clases medias de América Latina.
Un abordaje desde la literatura
al estilo de Martín Caparros. Esa es la pretensión. Ese estilo involucra en el
caso de él, periodismo, literatura y también análisis de información académica.
También yo espero poder escribir con tales elementos.
Pero verán, cuando digo literatura
acá, no me refiero a un análisis de autores del boom latinoamericano, a novelistas,
a nada de ello, si no a un esfuerzo de escribir literatura sin las cadenas que
imponen los escritos académicos. Literatura libre por así decirlo. Libre de qué,
del excesivo formalismo de las citas y las paráfrasis innecesarias como las que
denuncia Cervantes en la Introducción al Quijote.
Es ya de por si un reto enorme limitarse
a la escritura de las clases medias latinoamericanas y por ende voy a
inclinarme, a ser proclive con la carga negativa que ello pueda conllevar, a las
ciudades y países más grandes y más poblados de este “continente”.
Así pues, estarán en el análisis principalmente
Bogotá, Buenos Aires, Sao Paulo y Ciudad de Mexico. Pero, además, debido al
proceso de occidentalización y al de mundialización considero necesario hacer
algunas comparaciones con países tales como Estados Unidos, algunos de Europa y
con China. Seguramente se incluirán comparaciones con las nuevas realidades de países
africanos como Nigeria y otros de Asía.
Por qué las clases medias
Pues porque son el objeto de ese tren
llamado deseo de las mayorías en este continente y probablemente de la
mayoría de las personas de los países “en desarrollo”. Salir de la pobreza es
la pretensión más buscada por algunas teorías del desarrollo humano y esa idea
va, como se insiste mucho en esa literatura, esa idea va más allá de la
superación de la pobreza monetaria o por ingresos. Constituye la pretensión de una
vida que merezca la pena ser vivida.
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