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Proêmio: O tempo não para

  Proêmio : O tempo não para Dias sim, dias não Eu vou sobrevivendo sem um arranhão Da caridade de quem me detesta A tua piscina tá ch...

viernes, 3 de abril de 2026

Proêmio: O tempo não para

 

Proêmio: O tempo não para



Dias sim, dias não
Eu vou sobrevivendo sem um arranhão
Da caridade de quem me detesta

A tua piscina tá cheia de ratos
Tuas ideias não correspondem aos fatos
O tempo não para

Eu vejo o futuro repetir o passado
Eu vejo um museu de grandes novidades
O tempo não para
Não para, não, não para

 Arnaldo Pires Brandao / Agenor De Miranda Araujo Neto

 

La introducción a un texto se suele escribir o al menos terminar de pulir cuando está terminado con el objetivo de dar al lector una carta de navegación sobre el mismo. Este proemio, si bien podría a la larga compartir algunos elementos con una introducción, tiene como propósito develar la teleología del escrito y servir como herramienta metodológica para el desarrollo del texto. Es decir, mi objetivo es ayudarme a dar limites al texto a mi como escritor del mismo y a la vez explicar, al menos en parte porque estoy escribiendo este libro.

Advertencia: Este texto y lo demás que escriba estará sujeto a revisión y probablemente irá cambiando varias veces hasta obtener lo que deseo.

 

Yo ero un ero-e

Este ejercicio es para mí.

No parece una novedad tal afirmación porque varios escritores manifiestan que escriben para si mismos antes que para otros. Pero en general son escritores consumados. Invitan por tanto a escribir para sí mismos a los otros, a aquellos que como yo están comenzando. Yo en cambio, que he realizado varios artículos y publicado una tesis de grado de maestría de la que puedo enorgullecerme, no podría en forma alguna ser llamado un escritor consumado e incluso quizás tampoco un escritor. Y sin embargo escribo. ¿Por qué lo hago?

Escribo este texto como un ejercicio para mí y como un acto de rebeldía o afirmación de mi propio ser humano en un momento de transición que parece poner en entredicho de manera esencial la historia como se ha venido desarrollando. En tal sentido, y habiendo publicado algunas cosas puedo suponer válidamente que este escrito podría no ser leído más que por un puñado de seres humanos.

Seguramente, porque lo iré publicando en un blog,  también lo leerá y mal citará y distorsionará la IA y algún otro puñado de los humanos que la usan. Esto es casi seguro. Hace unos años, antes de que la IA fuera develada, ya algún “genio” en TELESUR, cadena que parece “sería”, tomo un texto que mal escribí básicamente parafraseando a Bartolome De Las Casas y me dio el apelativo inmerecido, (realmente inmerecido porque no considero la humildad virtud) de especialista en cultura indígena latinoamericana, y a partir de esa publicación de Telesur fui mal citado en varios “medios digitales”, cosa que se solía repetir año tras año, y que vergonzosamente degenero en despropósitos tales como adjudicarme un dialogo que cité de la película canadiense “Las invasiones bárbaras” como si yo lo hubiese escrito.

Sin humidad alguna he descubierto que ya no me citan ni bien ni mal.

No se si este texto verá la luz en papel, pero ese sería mi deseo, que fuera impreso y llegase a ser un libro de verdad: un real libro, porque como veo las cosas solo los libros impresos son libros reales. Quizás pueda, si lo logró escribir, imprimir una copia para mi y proteger ese libro de las invasiones civilizadoras.

Lo que pretendo escribir

Si Moisés fuera egipcio…

Si escribo este libro…

Si escribo este libro la introducción debería indicar que es un abordaje desde la literatura sobre las clases medias. ¿Sobre cuales clases medias? Sobre nuestras clases medias entendiendo por tales a las clases medias de América Latina.

Un abordaje desde la literatura al estilo de Martín Caparros. Esa es la pretensión. Ese estilo involucra en el caso de él, periodismo, literatura y también análisis de información académica. También yo espero poder escribir con tales elementos.

Pero verán, cuando digo literatura acá, no me refiero a un análisis de autores del boom latinoamericano, a novelistas, a nada de ello, si no a un esfuerzo de escribir literatura sin las cadenas que imponen los escritos académicos. Literatura libre por así decirlo. Libre de qué, del excesivo formalismo de las citas y las paráfrasis innecesarias como las que denuncia Cervantes en la Introducción al Quijote.

Es ya de por si un reto enorme limitarse a la escritura de las clases medias latinoamericanas y por ende voy a inclinarme, a ser proclive con la carga negativa que ello pueda conllevar, a las ciudades y países más grandes y más poblados de este “continente”.

Así pues, estarán en el análisis principalmente Bogotá, Buenos Aires, Sao Paulo y Ciudad de Mexico. Pero, además, debido al proceso de occidentalización y al de mundialización considero necesario hacer algunas comparaciones con países tales como Estados Unidos, algunos de Europa y con China. Seguramente se incluirán comparaciones con las nuevas realidades de países africanos como Nigeria y otros de Asía.

 

Por qué las clases medias

Pues porque son el objeto de ese tren llamado deseo de las mayorías en este continente y probablemente de la mayoría de las personas de los países “en desarrollo”. Salir de la pobreza es la pretensión más buscada por algunas teorías del desarrollo humano y esa idea va, como se insiste mucho en esa literatura, esa idea va más allá de la superación de la pobreza monetaria o por ingresos. Constituye la pretensión de una vida que merezca la pena ser vivida.

viernes, 16 de enero de 2026

Antes que nada: una historia del presente, pasado y futuro de inexistencia de un ser

 

Antes que nada: una historia del presente, pasado y futuro de inexistencia de un ser

Por John Maximino Muñoz Telles Abogado y Magister en Desarrollo Humano

para disimular (su egoísmo) insisten en que hay que salvar la Tierra porque queda bonito, aunque la Tierra no necesita ser salvada: lo que está, si es que está, en peligro es nuestro modelo de vida en esta Tierra – pero ella va a seguir existiendo más allá o más acá de las personas.”

Antes que nada les quiero recomendar este libro de Martín Caparrós que para mí fue una invitación a leer y sobre todo a escribir por el mero placer de hacerlo. Debo decir que apenas en 2023 leí un libro de Caparrós y ese primer libro fue “El mundo entonces, una historia del presente”. Lo leí tan rápido como pude pues quería evitar que se acabara el año 2023 sin haberlo terminado, después de todo si se llegaba 2024 ya no sería una historia del presente si no del pasado. Y eso, a pesar de ser perfectamente consciente de que un libro de esa envergadura no había podido escribirse en el 2023 solamente si no desde mucho antes. Leyendo Antes que nada en efecto lo comprobé.

Al igual que paso con El mundo entonces en 2023, a finales de 2025 entre a una librería en Bogotá y vi su autobiografía Antes que nada y tampoco pude resistirme a comprarla. Del mismo que sucedió con la lectura del primer libro, la lectura de este segundo tuvo sus sin sabores, pero fue peor que eso porque en algún momento entendí que no podía parar de leerlo y que era un placer culposo, pues me pareció, leida más de la mitad del libro, que me daría vergüenza recomendar la lectura de este a alguien más.

Atrapado en esa lectura, no tuve más remedio que seguir y como pasa con los buenos libros o con las buenas películas, después de algún momento se desata ese nudo que realmente nunca tienen y uno logra seguir leyéndolos o viéndolos, y al final concluye que es un buen libro o cinta.

Y bueno el libro tiene, y Caparrós no coincidiría en ello, su final feliz porque reivindica la izquierda y se preocupa por dar su definición de lo que es ser realmente de izquierda y en explicar porque esta es mejor axiológicamente que la derecha. También constituye una diatriba contra la indiferencia y la corrección política, contra la acumulación de cosas sin sentido e incluso contra la mojigatería.

Es una celebración de la vida, de una vida que como todas avanza hacia el envejecimiento y la muerte y que como la mayoría también viaja hacia la trampa de la enfermedad crónica o desastrosa en el caso de él. Digo que tiene final feliz, porque como dirían los argentinos, igual todos nos vamos a cagar muriendo y eso no es ninguna novedad, pero si lo es que ya casi viejo (Caparrós dice que la vejez solo empieza a los 70) y medio paralizado por la enfermedad, tenga el impulso de la juventud y no se doblegue a las creencias metafísicas ni a rogarle a un monigote inexistente con forma de virgen romana o cristo y además no abandone su creencia de que el mundo debe ser un lugar más justo donde nadie pase hambre:

“No debería decirlo, pero me parece tan evidente esa «superioridad moral» de la izquierda cuando defiende a los que menos tienen frente a los que más, cuando propone colaborar frente a los que se dedican a explotar, cuando quiere que todos compartan todo frente a los que quieren que unos pocos lo concentren.” *Citado en el capítulo que vos halláredes que se escribe.

Venga pues a leer si así lo quieren la historia de una muerte anunciada contada por su autor aún en vida.