viernes, 16 de enero de 2026

Antes que nada: una historia del presente, pasado y futuro de inexistencia de un ser

 

Antes que nada: una historia del presente, pasado y futuro de inexistencia de un ser

Por John Maximino Muñoz Telles Abogado y Magister en Desarrollo Humano

para disimular (su egoísmo) insisten en que hay que salvar la Tierra porque queda bonito, aunque la Tierra no necesita ser salvada: lo que está, si es que está, en peligro es nuestro modelo de vida en esta Tierra – pero ella va a seguir existiendo más allá o más acá de las personas.”

Antes que nada les quiero recomendar este libro de Martín Caparrós que para mí fue una invitación a leer y sobre todo a escribir por el mero placer de hacerlo. Debo decir que apenas en 2023 leí un libro de Caparrós y ese primer libro fue “El mundo entonces, una historia del presente”. Lo leí tan rápido como pude pues quería evitar que se acabara el año 2023 sin haberlo terminado, después de todo si se llegaba 2024 ya no sería una historia del presente si no del pasado. Y eso, a pesar de ser perfectamente consciente de que un libro de esa envergadura no había podido escribirse en el 2023 solamente si no desde mucho antes. Leyendo Antes que nada en efecto lo comprobé.

Al igual que paso con El mundo entonces en 2023, a finales de 2025 entre a una librería en Bogotá y vi su autobiografía Antes que nada y tampoco pude resistirme a comprarla. Del mismo que sucedió con la lectura del primer libro, la lectura de este segundo tuvo sus sin sabores, pero fue peor que eso porque en algún momento entendí que no podía parar de leerlo y que era un placer culposo, pues me pareció, leida más de la mitad del libro, que me daría vergüenza recomendar la lectura de este a alguien más.

Atrapado en esa lectura, no tuve más remedio que seguir y como pasa con los buenos libros o con las buenas películas, después de algún momento se desata ese nudo que realmente nunca tienen y uno logra seguir leyéndolos o viéndolos, y al final concluye que es un buen libro o cinta.

Y bueno el libro tiene, y Caparrós no coincidiría en ello, su final feliz porque reivindica la izquierda y se preocupa por dar su definición de lo que es ser realmente de izquierda y en explicar porque esta es mejor axiológicamente que la derecha. También constituye una diatriba contra la indiferencia y la corrección política, contra la acumulación de cosas sin sentido e incluso contra la mojigatería.

Es una celebración de la vida, de una vida que como todas avanza hacia el envejecimiento y la muerte y que como la mayoría también viaja hacia la trampa de la enfermedad crónica o desastrosa en el caso de él. Digo que tiene final feliz, porque como dirían los argentinos, igual todos nos vamos a cagar muriendo y eso no es ninguna novedad, pero si lo es que ya casi viejo (Caparrós dice que la vejez solo empieza a los 70) y medio paralizado por la enfermedad, tenga el impulso de la juventud y no se doblegue a las creencias metafísicas ni a rogarle a un monigote inexistente con forma de virgen romana o cristo y además no abandone su creencia de que el mundo debe ser un lugar más justo donde nadie pase hambre:

“No debería decirlo, pero me parece tan evidente esa «superioridad moral» de la izquierda cuando defiende a los que menos tienen frente a los que más, cuando propone colaborar frente a los que se dedican a explotar, cuando quiere que todos compartan todo frente a los que quieren que unos pocos lo concentren.” *Citado en el capítulo que vos halláredes que se escribe.

Venga pues a leer si así lo quieren la historia de una muerte anunciada contada por su autor aún en vida.